Buenas! Hacía mucho que no estábamos por acá.
Y honestamente, no fue porque no hubiera cosas para contar. Todo lo contrario. En este tiempo pasaron muchas cosas: proyectos que nos exigieron, clientes que nos hicieron pensar y repensar, lanzamientos, premios, aprendizajes y cambios. También hubieron, idas y vueltas, retrabajos y bastante de todo eso que no suele aparecer cuando un proyecto ya está terminado y listo para mostrarse.
Tal vez por eso no escribimos (o tal vez fue porque estabamos de acá para allá, corriendo como locos, esa verdad la dejaremos para algun after jejeje).
Pero la realidad es que hace tiempo le venimos dando vuelta a esto de tener un espacio más cercano y no queríamos volver con otro update más. Ni con otro “mirá lo que hicimos”. Ni con otro caso perfecto listo para LinkedIn.
En este tiempo estuvimos pensando cómo hacer que este espacio tenga más sentido. Cómo escribir algo que no sea solamente marketing de /nk, sino una forma de abrir una puerta. Mostrar la cocina. Contar qué pasa antes de que algo parezca simple.
Así que nos pusimos una regla: cada edición de este newsletter va a intentar vivir en no más de 1000 palabras. Algo así como 5 minutos de lectura. Lo suficiente para abrir una idea, no tanto como para perderte en ella.
Un mate, un café, cinco minutos y algo para pensar.
Este año /nk cumple 20 años. Desde que lanzamos nuestro primer sitio web. Y en el proceso de preparar ese proyecto apareció una idea que nos movió bastante:
Antes de inspirar a otros, fuimos inspirados.
Por personas. Por proyectos. Por conversaciones. Por referencias. Por clientes. Por cosas que vimos, escuchamos, leímos o vivimos. Por momentos que en su momento parecían chicos, pero terminaron empujando una forma de mirar el mundo.
Revisar todo eso me dio mucha satisfacción. Alegría. Incluso emoción.
Porque una cosa es decir que somos uno de los estudios más premiados de Latinoamérica. Y otra muy distinta es entender qué significa eso.
Para nosotros no significa hacer proyectos para ganar premios.
Significa hacer todo lo posible para que las cosas salgan bien. Pelearse con el problema. Chocar contra el brief. Volver a pensar. Forzar un camino. Equivocarse. Ajustar. Discutir. Insistir. Cuidar detalles que probablemente nadie vea.
Y después, si viene un premio, bienvenido sea.
La cocina rara vez es tan prolija como el resultado final.
Y quizás este newsletter nace para contar un poco más esa parte: la que no entra en el case study, la que no se ve en la home, la que pasa antes de que una marca, una plataforma o una campaña parezcan inevitables.
Y en este momento, hoy en día, hablar de esa cocina también implica hablar de AI.
Porque sí: la AI está atravesando absolutamente todo lo que pasa en nuestra industria.
Está cambiando procesos. Está acelerando exploraciones. Está achicando distancias entre una idea y una primera imagen. Está haciendo que muchas cosas que antes llevaban días hoy puedan aparecer en horas.
En /nk lo vemos todos los días.
Antes, para una pieza audiovisual, el camino podía ser larguísimo: pensar un guión, bajar un storyboard, buscar referencias, presentar una intención, esperar los primeros frames y ajustar tonos sobre algo que todavía no se podía ver del todo.
Hoy podemos tener una idea, bajarla a guión, convertirla en storyboard y empezar a verla con imágenes reales mucho antes. De semanas a horas.
Eso cambia todo.
En motion, en diseño, en desarrollo, en prototipado, en exploración. Nos vuelve más ágiles, más rápidos, más capaces de probar más caminos en menos tiempo.
Sería absurdo negarlo.
Pero también sería ingenuo comprar completa la promesa de que ahora cualquiera puede hacer cualquier cosa.
Porque no.
La AI potencia a quien tiene intención, criterio, sensibilidad y oficio. A quien sabe qué está buscando. A quien puede distinguir una imagen interesante de una imagen vacía. A quien entiende cuándo algo está bien hecho, pero no tiene alma.
Pero si no hay mirada, no hay herramienta que salve eso.
Dicho simple: si sos un choto, vas a seguir siendo un choto. Solo que ahora quizás más rápido. Y si sos crack, vas a seguir siendo crack, solo que ahora quizás más rápido.
Y ahí aparece para mí la parte más interesante.
La AI puede ayudarnos a producir. Puede ayudarnos a explorar. Puede ayudarnos a ordenar. Puede ayudarnos a prototipar. Puede ayudarnos a visualizar posibilidades que antes tardaban mucho más en aparecer.
Pero no puede nunca decirnos donde inspirarnos, que cosas mirar, que charlar tener, que cosas sentir. No va a saber qué conversación con un cliente cambió una idea. No va a entender por qué una referencia nos quedó grabada durante años. No va a reemplazar esa mezcla medio rara de experiencia, intuición, sensibilidad, memoria, cultura, obsesión y ganas de hacer las cosas bien.
Eso sigue siendo humano.
Y quizás, en un mundo donde todo se acelera, eso se vuelve todavía más importante.
Porque el problema ya no es solamente cómo producir más rápido.
El problema es saber hacia dónde vale la pena ir.
Por eso sentimos que este era un buen momento para volver a escribir.
No para hablar de inspiración como una palabra linda. No para romantizar el proceso. No para negar la tecnología.
Sino para volver a la fuente.
A todo eso que alimenta una idea antes de que se convierta en proyecto. A las conversaciones, las dudas, las referencias, los choques, las decisiones invisibles. A lo que vemos, lo que escuchamos, lo que leemos, lo que discutimos.
Cada 15 días vamos a usar este espacio para contar historias desde ahí.
Historias de proyectos. De clientes. De procesos. De decisiones. De cosas que salieron bien. Y también de todo eso que tuvo que pasar antes para que algo pudiera salir bien.
Tal vez se trate de mirar un poco menos el resultado final y un poco más todo lo que viene antes.
Porque en tiempos donde todo parece ir más rápido, quizás volver a la fuente también sea una forma de avanzar.
Lucas
/nk.studio
PD: Si algo de esto te dejó pensando, cada 15 días seguimos la conversación por mail. Suscribite a nuestras news desde el footer de nuestro sitio.
























































