El mejor sitio de nuestra historia (hasta ese momento) nos duró poco más de un año.

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El mejor sitio de nuestra historia nos duró poco más de un año.

El mejor sitio de nuestra historia nos duró poco más de un año.

Después de 20 años y 11 sitios web, en /nk cambiamos una web que seguía funcionando. Lucas reflexiona sobre creatividad, experiencia y cuándo es momento de evolucionar.

Allá por junio de 2025 lanzamos el que, para nosotros, era el mejor sitio web que habíamos hecho en veinte años.

Una experiencia inmersiva inspirada en nuestras oficinas, con un slash gigante como protagonista. Podías recorrerlo, explorarlo, meterte adentro. En la home te recibía nuestro “We empower brands to inspire people” junto a un “Explore our universe”. (WTF, ¿en qué carajos estábamos pensando? Tal vez para ese entonces era re cool. Hoy me hace un ruido tremendo, jeje).

Volviendo… me encantaba. De hecho, todavía me encanta.

Lo habíamos empezado a construir seis meses antes de lanzarlo. Muchas de sus decisiones tienen hoy casi dos años. Y pasaron unas cuantas cosas.

El mundo cambió rápido y mucho más a fondo de lo que esperábamos. Cambió cómo trabajamos, buscamos información y elegimos con quién trabajar.

Incluso después de veinte años en esta hermosa industria, hubo momentos en que no teníamos claro qué venía ni cómo seguir.

Cuando una empresa presenta algo nuevo, suele mostrar el resultado y saltearse el momento bisagra de cuestionar cosas que funcionaban.

Nos pasó. El sitio anterior no había fallado: hasta la semana pasada era nuestra principal fuente de leads. Pero cuestionar algo que te encanta y funciona es bastante más difícil aún.

El mejor sitio de nuestra historia nos duró poco más de un año.

Caminando una mañana llevando a Aurora, mi hija, al jardín caí en la cuenta que veinte años de experiencia no te garantizan los próximos veinte. Aunque sí deberían darte criterio para saber cuándo cambiar.

Durante mucho tiempo usamos nuestros sitios para mostrar de qué éramos capaces. Queríamos que alguien entrara, se sorprendiera y pensara: “Faaa, quiero que estos tipos hagan algo así para mi marca”.

Buscábamos premios, por supuesto. Nos gusta probar tecnologías, llevar las ideas al límite y hacer cosas que quizás ningún cliente nos pidió todavía. El sitio anterior fue una gran expresión de eso. Y vaya que cumplió su función.

Pero nunca lo hicimos solamente para divertirnos nosotros, va un poco sí, pero no el 100%. Detrás de esas experiencias había alguien a quien queríamos llegar. Alguien que buscaba algo diferente para su marca, su audiencia o su negocio.

A veces lo hacíamos de manera muy consciente. Otras, casi por instinto. Y tengo una teoría sobre esto: el instinto para mi es experiencia acumulada que sale directamente del estómago antes de pasar por la cabeza. Tomamos buenas decisiones porque llevamos años haciendo, probando, equivocándonos y aprendiendo.

Mirar hacia atrás nos ayudó a ponerle palabras a algo que veníamos haciendo hace mucho: la creatividad no es hacer lo más loco o espectacular posible. Es conectar puntos para encontrar la mejor respuesta para alguien, en un contexto determinado.

A veces esa respuesta es una experiencia inmersiva. Otras, que alguien entre a tu sitio y en diez segundos entienda cómo podés ayudarlo.

Con un portfolio que ya muestra nuestras capacidades, el nuevo sitio podía dedicarle más espacio a lo segundo.

Porque la gente no llega a /nk pensando “OK, necesito un slash gigante en 3D con WebGL”. Nos contactan para pedir una marca, una web o una aplicación. Pero detrás suele haber una organización que busca inversión, quiere entrar a otro mercado, necesita ordenar su propuesta o decidir qué producto construir.

Lo veíamos en conversaciones con clientes. Ya trabajábamos así, pero faltaba un marco común. Por eso ahora hablamos de servicios y programas, y el sitio explica qué podemos ayudar a resolver antes que todo lo que sabemos producir.

Entre todos estos cambiós pasamos de recibir contactos que nos encontraban en plataformas de premios a que cada vez más personas nos cuentan que llegaron a nosotros porque ChatGPT, Gemini o alguna herramienta similar nos recomendó.

Y ojo eh, que todo esto no se trata de escribir para robots. Se trata de algo mucho más simple: cómo buscan las personas. Hoy pueden contar qué les pasa y preguntar a quién llamar sin abrir las primeras diez webs que le recomendaba Google.

Cuando escucho hablar de GEO (Generative Engine Optimization), que busca mejorar cómo aparecés en respuestas generadas por IA, pienso en que eso se construye con una muy buena base de SEO. Con AXO/AX (Agent Experience Optimization o Agent Experience), experiencias para agentes, me pasa algo parecido: no hay buena AX sin una excelente UX. Cada una tiene sus técnicas, obviamente, pero todo empieza por entender qué necesita alguien y facilitarle el camino.

Todo esto me hace acordar a cuando se hablaba de Design Thinking como si fuera una forma completamente nueva de resolver problemas. Y yo pensaba: pero si esto es bastante parecido al proceso de diseño que aprendí en la FADU/UBA como estudiante.

En resumidas cuentas, seguimos creando por y para personas. Ahora, a veces, hay un agente en el medio.

Todo esto fue la base de este nuevo sitio. Dos meses y medio, más de diez personas, varios agentes (pues obvio), muchas conversaciones y herramientas que hace dieciocho meses no teníamos. Mucha velocidad, sí, pero sobre todo mucho criterio compartido.

Ya lo dije en la primera /nk.news: si sos bueno, con IA vas a ser bueno más rápido. Y si sos choto, con IA vas a ser choto más rápido. Hacer algo antes no sirve de mucho si no genera más valor para quien está del otro lado.

Este es nuestro sitio número once en veinte años. Más o menos uno cada dos años. Hay un refrán que dice “En casa de herrero, cuchillo de palo”. En este aspecto soy más de “En casa de herrero, de cuchillo de acero”. Si ayudamos a otras organizaciones a evolucionar, tenemos que revisar lo nuestro con la misma exigencia.

El mejor sitio de nuestra historia nos duró poco más de un año.

No creo que todas las empresas tengan que cambiar su sitio cada dos años, ni por cerca. Pero sí vale la pena preguntarse si lo que cuentan sigue representando lo que su negocio y sus clientes necesitan hoy.

Miro el nuevo nk.studio y estoy orgulloso. Tanto como lo estaba del anterior cuando lo lanzamos.

Y quizás esa sea la parte más dura de todo esto: aceptar que algo puede seguir gustándote, seguir funcionando y, aun así, haber dejado de ser la mejor respuesta.

No sé cuánto va a durar esta versión. Tampoco me preocupa demasiado. Lo que sí me preocuparía es que dentro de dos años sigamos contando exactamente lo mismo, simplemente porque alguna vez nos funcionó.

Creo que todavía nos quedan muchísimas cosas por cuestionar.

Y me alegra que así sea.

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Lucas Nikitczuk

Por Lucas Nikitczuk
CEO & Founder

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